LA SOLEDAD DEL AUTÉNTICO SER HUMANO

Kali-Iuga es el tiempo de la oscuridad, entendida como ignorancia; en donde se pierde el espíritu de comunidad, y es entonces que el hombre tiende al sufrimiento y la soledad.

– Linga purana (Texto religioso hindú)

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En una sociedad hiperconectada, donde las redes sociales inundan nuestras vidas y dedicamos una gran parte de las mismas (tal vez demasiada) a comunicarnos con nuestros amigos y conocidos a través de apps, chats y otros medios digitales, donde las relaciones sociales cara a cara se ven mermadas por el incremento progresivo del aislamiento que nosotros mismos nos imponemos, algunos, los que se detienen a valorar la situación, o aquellos que no han perdido completamente su esencia más natural y primitiva, comienzan a sentirse solos… Terriblemente solos, a pesar de vivir en núcleos urbanos poblados por miles de personas.

El origen de este tipo de soledad, en la que uno puede caminar durante un día entero por su ciudad, cruzarse con cientos de personas y ser aún así un náufrago en un mar de desconocidos, está en la naturaleza gregaria del hombre. Pero… ¿Por que? Si existen otros mamíferos que se organizan en comunidad y sin embargo tienen un comportamiento mucho más cercano entre ellos y sus miembros se sienten integrados en el grupo, por grande que este puede resultar.

El auténtico problema con el tipo de sociedad en la que se produce este sentimiento proviene de dos factores:

1- La concentración masiva

Investigadores en el campo de la psiquiatría y la psicología colectiva tan reconocidos como Carl Gustav Jung y el antropólogo Robin Dunbar, profundizaron en su momento en las relaciones entre los grupos humanos y como su tamaño influye de manera directa en el inconsciente colectivo y la cohesión como grupo. ¿De que manera nos influye la concentración de un número enorme de individuos en un espacio tan reducido (en términos relativos) como puede ser una ciudad?.

Una interesante teoría al respecto es el llamado número de Dunbar, el cual es, según el Sr.Dunbar, la cantidad de individuos que pueden relacionarse plenamente en un sistema determinado. Dunbar teoriza que este valor, aproximadamente de 150 individuos, está relacionado con el tamaño de la neocorteza cerebral y su capacidad de proceso. La teoría surge en 1992 cuando Dunbar utilizó la correlación que existía en las relaciones de socialización entre primates no humanos (limitada por el tamaño de su neocortex) para predecir el tamaño ideal de un grupo humano, dentro del cual pueda haber una cohesión suficiente como para que todos los miembros se sientan integrados.

El antropólogo comparó esta predicción con grupos observables de humanos. Comenzando con la asunción de que la neocorteza humana se desarrolló hace alrededor de 250.000 años, buscó en la literatura antropológica y etnográfica para realizar una especie de censo sobre tamaños de grupos sociales en las sociedades nómadas. Dunbar notó que los grupos caían dentro de tres categorías: de 30-50, 100-200, y 500-2500 individuos.

Los tamaños de tribus y villas investigados por Dunbar también parecían aproximarse a este valor predicho, incluyendo 150 como el tamaño estimado de un poblado granjero de la era neolítica; 150 como el punto de quiebra y separación de un asentamiento de huteritas; 200 como el número máximo de académicos en la sub-especialización de una disciplina; 150 como el tamaño básico de una unidad militar profesional en la Roma antigua y en los tiempos modernos desde el siglo XVI.

Dunbar teorizó que un grupo con un tamaño de 150 personas debía tener un incentivo muy alto para mantenerse juntos. Para que un grupo de este tamaño poseyese esa cohesión, Dunbar especuló que por lo menos un 42% del tiempo el grupo debía dedicarse a la socialización. Teniendo en cuenta la descomunal masificación de las ciudades actuales en contraste con estos nimios números propuestos por Dunbar, podemos concluir que, en caso de ir por un buen camino sus teorías (Y sus múltiples aplicaciones exitosas en tipología social parecen indicar que así es) el ser humano se ha apartado muchísimo de lo que su tendencia natural le dictaba, creando grupos tan exorbitantemente grandes que su cohesión y su capacidad de socialización entre sus propios integrantes es nula, o prácticamente 0, creando el caldo de cultivo perfecto para los desequilibrios emocionales de los individuos.

2 – La desnaturalización de las relaciones sociales

Comenzamos diciendo que la sociedad se había convertido en una red en la que los individuos se comunican entre sí a distancia, pasan horas sentados delante de una pantalla o se intoxican con cientos de horas de entretenimiento cuidadosamente planificado para proporcionar un atisbo de las emociones reales que antes la persona experimentaba en un entorno real (Miedo, excitación, la emoción de la lucha o del enfrentamiento, pasión, curiosidad….) No quiero decir que no sigamos experimentando esto en el mundo real, pero está claro que las posibilidades de vivirlo a menudo se han reducido drásticamente.

Nuestro mundo, sobre todo el primer mundo, está atado por la dictadura de una cada vez mayor hipersensibilización y unas normas de corrección política que nos obligan a evitar comportamientos que en otro caso serían totalmente naturales. La violencia es vista como un elemento totalmente indeseable, pero en la ficción nos lo presentan como algo épico. El concepto del sexo se vende sin parar, en todas sus variantes, por excesivo o retorcido que pueda resultar, se incentiva en el círculo social, pero todas sus consecuencias, como el hecho de tener hijos, se observa con preocupación, cuando no está moralmente censurado según la edad y el sexo de la persona. El disentimiento, la rebeldía y el pensamiento a contracorriente son buenos… Siempre que la mayoría lo acepte como algo que encaja dentro de su visión del mundo y no lo censure, lo cual significa que ni es disentimiento, ni va a contracorriente. La libertad individual y la audacia se premian… pero siempre en el contexto que los nuevos roles de género y el humanitarismo exacerbado y universal imponen. Al menos, debes fingir que te adaptas a estos estándares, aunque en realidad los pisotees, porque la hipocresía también es un pilar fundamental de la civilización.

En resumen, la separación entre el mundo real y el mundo civilizado es enorme, pero la capacidad de adaptación del ser humano también lo es, y su capacidad de creación más aún, por lo que puedes, en la medida de lo posible, llegar a crear algo mejor aunque vivas irremediablemente dentro de esta esfera tan desalentadora que he descrito.

 

 

LA DIFERENCIA ENTRE ESTAR SOLO Y SENTIRSE SOLO

Como hemos venido haciendo desde el principio de este artículo, vamos a tratar de aportar un punto de vista evolutivo a la sensación de soledad que experimenta el individuo separado de un grupo. Como animales sociales que somos, el hecho de quedarnos aislados de un grupo, repercute en nuestro cerebro. No vamos a hablar aquí de que este cambio sea «bueno» o «malo», «positivo» o «negativo», esto no es un libro de autoayuda, esto es simplemente el análisis de como reacciona nuestra mente, para que podamos identificar el origen de la sensación que experimentamos.

El punto de todo esto es que el cerebro percibe una mayor cantidad de factores externos como una amenaza cuando estamos aislados de los demás. En un ambiente natural esto es completamente lógico y útil, se trata de nuestro cerebro protegiéndonos del ataque de cualquiera que aproveche nuestra situación desamparada. Aumenta la desconfianza, el nivel de estrés y la respuesta nerviosa. Sin embargo, en una situación como la que vivimos hoy en día, esto es una herramienta que juega en nuestra contra, si queremos seguir el curso de la sociedad actual, ya que el aumento de la percepción de amenaza nos vuelve recelosos, cerrados y poco comunicativos, con lo que los demás, que en su mayoría desean a su alrededor gente positiva que refuerce esa sensación perdida de comunidad debido a la masificación, empezarán a evitarnos, ya que somos un elemento incompatible con la cohesión del colectivo.

Como podeis ver, se trata de un círculo vicioso, ya que cuanto más rechazo recibes, más solo te sientes, y más rechazo generas. Lo importante de «sentirse solo» es comprender de donde proviene ese sentimiento y separarlo del «estar solo» que desde un punto objetivo, es algo irreal, aunque nuestro cerebro reaccione de la misma manera que hace miles de años.

Obviamente, solo con entender que no estás realmente solo, no basta para controlar este sentimiento, o todos seríamos ya muy felices. Lo primordial aquí es que abordes la situación desde el «por qué» y te respondas.

– «¿Por qué me siento solo?»

Una respuesta podría ser por ejemplo «Porque mi pareja me ha dejado», pero el reto está en ser duramente sincero con uno mismo y profundizar más allá, preguntándote «¿Por qué cuando no tengo pareja me siento solo?» o «¿Por qué necesito X cosa para no sentirme así?» y no importa que no encuentres una respuesta clara, lo importante es reflexionar sobre ello, para descubrir el punto débil y mejorarlo. De hecho en este artículo intentaré ir un poco más allá y aportar algunas herramientas interesantes para controlar la presión de la soledad contemporanea y controlar a nuestro (por otra parte muy sano) cerebro en alerta.

 

LA MEDITACIÓN COMO HERRAMIENTA INTROSPECTIVA

El conocimiento de uno mismo es una herramienta realmente útil para combatir los sentimientos que provienen de la parte puramente emocional de nuestro cerebro. La racionalización de estos sentimientos permite, aunque no erradicarlos, someterlos a un análisis y despersonalizarlos, observándonos a nosotros mismos como espectadores durante un rato.

La meditación no requiere de ningún elemento especial, ni de música, ni de incienso, ni de chorradas similares.Lo único que necesitas para meditar es un poco de silencio, sentarte, preferiblemente en el suelo, donde puedes estar en contacto con la superficie más estable posible y vaciar tu mente de pensamientos de cualquier tipo. No es tan sencillo como «No voy a pensar en nada» … Cuando el hermano de Leon Tolstoi le dijo «No te muevas de ahí hasta que dejes de pensar en un oso blanco» este no pudo evitar pasar horas sin sacárselo de la cabeza.

Lo que buscamos en nuestro caso es vaciar la mente a través de la consciencia, ser conscientes de lo que nos rodea: El suelo, el aire, la respiración, los mínimos ruídos que existen a nuestro alrededor… La meditación mejora cuanto más se practica y no solo ayuda a la salud mental,si no también a la salud física, pues pocas cosas proporcionan más paz que sentirse parte de un todo, sin preocuparte de tu propia existencia más que como un elemento más de los que componen el mundo, como un árbol, una nube o una roca.

Personalmente practico la meditación a menudo y puedo asegurar que es un método muy eficiente para mantener la actividad durante el resto del día y eliminar los residuos mentales que la sociedad actual deja en nosotros poco a poco, como la rabia, la frustración o el desánimo, porque te hace más consciente de que el mundo real todavía subsiste bajo esa capa artificial creada por el hombre, un mundo que seguirá ahí cuando nosotros hayamos desaparecido.

 

LA RESPIRACIÓN CONTROLADA Y LA AUTODISCIPLINA

La respiración controlada es un método que puede combinarse con la meditación para ayudar a centrar la mente en el «no ser», es decir, en la estabilidad y la tranquilidad total de la misma. Existen diversas formas de ejercicios de respiración controlada que pueden hacerse en cualquier lugar, en cualquier momento (Largas esperas sentado en cualquier sitio, viajes en autobús, los momentos previos a una prueba, sea cual sea…) por lo que voy a exponer algunas de ellas.

– El método Wim Hof: Este es uno de mis favoritos y consiste en 30 respiraciones inspirando fuerte y exhalando ligeramente menos, de manera que el aire que entra es más que el que sale. Después, cuando llegamos a la inspiración 31, soltamos el aire como veniamos haciendo todos las veces anteriores, y mantenemos ese punto, sin volver a coger aire, manteniéndonos en perfecta calma. Podemos llegar a contener la respiración más tiempo del habitual gracias a la sobreoxigenación de la sangre, sin notar que se nos acaba el aire y tampoco notaremos los pulmones llenos a reventar de aire porque hemos parado justo después de exhalar, con lo que estamos en un estado neutro. Cuando no podamos aguantar más, cogeremos aire y esta vez si lo retendremos en nuestros pulmones durante 15 segundos más, después lo expulsamos y podemos volver a la respiración normal.

Los efectos de este ejercicio son muy beneficiosos para la salud, el cuerpo se alcaliniza y nuestra mente experimentará un subidón (Te ahorrarás un montón en droga)
Es lo más parecido a no necesitar respirar que experimentarás y eso te ayudará a interiorizar la idea de ser una parte inerte del mundo que te rodea.
Debes tener en cuenta que la sangre se oxigena mucho durante este ejercicio y podemos experimentar una ligera sensación de mareo al principio si no estamos acostumbrados.

– Ejercicio de Hipoxia (Bajo en CO2, Alto en oxígeno): Este ejercicio consiste en inspirar dos o tres veces al 75% de tu capacidad, 1 vez al 100% y la última antes de contener la respiración también al 100%. Se mantiene la respiración llegando casi al límite (pero sin alacanzarlo) y después se descansa un tiempo establecido. Se repite esto 7 veces más (digamos que son 7 series) aumentando cada vez más el tiempo que estamos sin respirar en cada serie y manteniendo el tiempo de descanso entre series.

– Ejercicio de Hipercapnia (Alto en CO2, Bajo en oxígeno) : Este ejercicio consiste en realizar el mismo proceso de preparación que el anterior para aguantar la respiración, pero esta vez lo que se mantiene estable es el tiempo que estamos sin respirar (Una cantidad de tiempo que no llegue a nuestro límite pero que este cerca) y tratar de mantenerlo estable cada vez con menos tiempo de descanso entre las series. Todos estos métodos de respiración son una manera excelente de aumentar nuestra capacidad pulmonar a la vez que trabajamos el estado de la estabilidad mental y la calma interior (Se requiere gran autocontrol y claridad mental para dominar tu propia respiración a niveles elevados).

 

LA PRODUCTIVIDAD Y LA MEJORA CONSTANTE: EL ELEMENTO QUE SI PUEDES CONTROLAR

Hemos repasado el origen del sentimiento, el análisis introspectivo y las herramientas para canalizar la sensación a través de nosotros mismos, pero ¿Con que objetivo? El de cambiar nuestro curso de acción, comenzando a hacer cosas que alteren nuestro entorno. Esa soledad creada por el cerebro desaparece cuando a nuestro alrededor se reunen personas que comparten nuestras inquietudes, valores e ideas. Como dijo algún filósofo romano «Que tus hechos hablen con tanta fuerza que acallen los argumentos que otros tengan contra ti».

Aquí se trata de usar todas estas herramientas expuestas para controlar TU capacidad de hacer y de producir cosas que resulten atractivas para otros que compartan tu forma de ver el mundo. Ya hemos dejado claro que la socialización tal y como se entiende hoy en día no permite un grado profundo de identificación con otros seres humanos, ni nos da la oportunidad de intercambiar ideas con gran trasfondo espiritual o mental. Lo que propongo aquí, es que en vez de esforzarte en encajar en ese modelo de socialización que solo produce un sentimiento de frustración acumulado, te centres en crear proyectos relevantes que reflejen tus capacidades y tus ideales, de forma que los demás puedan ver una manifestación tangible de lo que tú eres y piensas. Así es como se camina por una senda alternativa y se reúne de nuevo a ese pequeño grupo de personas sobre el que Dunbar teorizaba. Este grupo sí reunirá las características necesarias para que tu mente abandone la sensación de soledad creada por un mundo en el que los que son como tú o como yo, no se ven reflejados.

En resumen, reflexiona, medita, cálmate, céntrate, trabaja, crea algo y forma un grupo, en ese orden.

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