El éxito es ahora

El éxito es ahora

La pirámide de Maslow y la autosuperación.

Como hemos dicho anteriormente, la necesidad de comunicación social y reconocimiento por parte del resto es algo imprescindible en nuestro desarrollo completo como seres humanos.

Somos animales sociales, nuestra fuerza a lo largo de la historia y la prehistoria dependía de nuestra capacidad para aliarnos en pos de un objetivo común.

Ser distinto, era igual a ser repudiado del resto de la comunidad y morir.

Un individuo abandonado a la naturaleza, a su suerte, posiblemente moriría por frío, inanición o ataque de animales salvajes u otras tribus humanas.

Dada pues, la importancia que en nuestra especie representa la interacción social, aquél que lograba un gran reconocimiento por parte del resto (líderes, reyes, gente importante dentro del Clan…) alcanzaba por lo general un sensación en vida de satisfacción personal explicada por la segregación de hormonas como la oxitocina o la serotonina.

Entonces, el truco es segregar estás hormonas,¿no?

En parte sí, lo que realmente libera esta tormenta de felicidad química en tu cuerpo es el éxito.

Pero, ¿qué es el éxito?

Por éxito se entiende el logro de cualquier hazaña o meta personal.

Pero aquí surge una pregunta interesante y es si:

¿El éxito es una realidad general o depende de lo que cada individuo considere como éxito?

Es decir, se dice por ejemplo que Arnold Schwarzenegger logró el éxito en facetas como el deporte, el desarrollo físico, la política y el cine.

Pero, ¿Una persona es exitosa porque así lo consideramos el resto, o depende de lo que esté, consideré que es el éxito?, aunque su concepto de éxito se aleje del concepto general que se tiene.

Sea como fuere, lo que está claro es que marcarnos un objetivo X y lograrlo es lo que produce esa sensación de «éxito» y por lo tanto esa segregación de hormonas que nos mantiene vivos.

Con esta ultima frase hago referencia a un famoso experimento donde a un ratón se le inserto un mecanismo que segregaba automáticamente hormonas como oxitocina, endorfinas o serotonina a su cerebro cada vez que se pulsaba un botón.

Este botón fue entregado al ratón, que una vez descubrió la correlación entre pulsarlo y la felicidad absoluta que experimentaba se hizo adicto a su uso.

Tal fue así que llegó un momento donde el ratón dejó de hacer cualquier actividad básica como comer o copular porque no le llenaba lo suficiente y requería un esfuerzo que pulsar el botón no requería.

Llegó pues, un momento donde el ratón perdió las ganas de hacer cualquier actividad pues no veía interés ni satisfacción alguna en lograr su cometido.

Continúo consumiéndose por la falsa sensación de felicidad y poder en su cerebro ,hasta que esté, privado de energía, murió.

De este experimento sacamos una conclusión y es que necesitamos estás hormonas para mantenernos vivos, pues sin ellas dejaríamos de hacer actividades básicas como nutrirnos.

No es sorpresa, que los placeres humanos sean necesidades de pura supervivencia camufladas con un popurrí de química de la felicidad.

Para  por ejemplo, hacernos ver la copulación como un acto la ostia de deseado cuando realmente sirve para la postergación de tus genes y tú especie.

Sin estímulo hormonal nada nos llamaría a seguir vivos y hacer cosas.( La falta de estás hormonas y mantener altos niveles de hormonas catabólicas como el cortisol hace que se pierdan las ganas de vivir. ¿A alguien le suena como se llama eso?).

 

Solo existe el presente. El poder del ahora.

Posiblemente habréis oído alguna vez que el pasado y el futuro no existen, al menos en una concepción tridimensional del espacio y el tiempo como la que es capaz de procesar nuestro cerebro.

A nuestro entender, el tiempo es una variable lineal y constante.

Por lo tanto, el pasado no existe, existió, fue un presente que ha pasado y que únicamente recordamos porque el flujo constante de información que llamamos mente lo ha almacenado.

A su vez, el futuro es un presente que aún no ha llegado.

Estos tres presentes convergen en un mismo punto todo el rato.

Mientras lees está frase, tú presente se convierte automáticamente en pasado y el futuro sustituye el presente de hace unos segundos. (que ahora es pasado)

Vemos cómo por lo tanto se trata de una única variable que presenta 3 estados simultáneos a la vez, y va pasando de uno a otro a tal velocidad y sincronismo que solo somos capaces de diferenciarlos cuando los espaciamos lo suficiente en el tiempo.

Lo que hice ayer claramente es pasado, y lo que haré mañana o en una hora es claramente futuro.

Pero el primero ya no existe, es solo un recuerdo y el segundo es una suposición de lo que ocurrirá y una vez lo estés experimentando y seas consciente de ello (tu cerebro procese que este sucediendo) ya habrá sucedido(por eso puede procesarlo) y será pasado de nuevo.

Te estarás preguntando que a que viene todo esto.

Viene a colación de que el éxito es siempre una abstracción del futuro, una suposición de lo que tú crees que sentirás cuando logres tu objetivo y alcances el éxito.

¿Pero cuándo lo lograrás?

Muchas veces presupones una fecha y tiras para adelante.

Porque una vez que logres tu objetivo, serás feliz, ¿no?

Una vez tú consideres que lo has logrado, tu cerebro liberará el tripi de la plenitud y sabrás qué tu esfuerzo ha valido la pena.

Pero, ¿estás seguro de ello?

La normalización del éxito.

Pongamos un ejemplo:

Digamos que eres ciclista y tú objetivo es lograr ganar un tour de Francia.

Un objetivo ambicioso, sin duda.

Pero tú, te visualizas cuando lo logres y eso te llena de alegría y  te motiva, sería lo más grande para tí.

Pero, una vez que lo logres, ¿ qué?

Una vez tú cerebro ha servido su cóctel de Felicidad hormonal. ¿Qué harás después?.

Lo normalizarás.

Ese estado pasará a ser lo normal, lo estándar, y lo que hacías antes de lograrlo será inferior, volver allí sería rebajarte.

Ahora querrás más.

En ningún momento estoy diciendo que ponerte un objetivo y cumplirlo sea malo, al contrario, es algo que todos debemos hacer a menudo desde pequeñas acciones hasta grandes gestas.

Ya hemos visto que necesitamos esta dosis espaciada en el tiempo y cada vez a mayor cantidad si queremos sentirnos plenos. Su sobreuso debe ser regulado, como el caso del ratón y su falta paliada pues lleva a depresión.

Pero volviendo al ejemplo del ciclista.

Ganar un Tour de Francia no es fácil, va a requerir no solo esfuerzo, sino tiempo y muchas veces dejar de lado amigos, familia u otras actividades en pos de tu objetivo.

La pregunta es: ¿Vale la pena?

Suponiendo además, que una vez lo logres, esto se normalizará automáticamente.

Si la respuesta es un sí rotundo, adelante.

Si no estás seguro quizá es que a expensas de que debas luchar o no por tu objetivo, deberías plantearte que como decía en el punto anterior, estás cayendo en la ilusión del tiempo. Confundiendo presente, pasado y futuro como tres entidades individuales.

Estás haciendo lo que hace todo el mundo.

Estás centrandote en lo que experimentarás cuando lo logres y estás despreciando todo el camino que habrá hasta ese punto.

 

Como ser permanente feliz.

El truco es vivir el presente.

Dado que pasado y futuro se encuentran englobados dentro de éste, dejar de lado el presente actual por un presente futuro hipotético dónde crees que te sentirás pleno es en muchas ocasiones una decisión arriesgada y depende de cada uno valorar si vale la pena dejar de lado ciertas cosas para lograrlo.

Por ejemplo: Si tú quieres ponerte en forma, te visualizarás  en un tiempo «X» en un estado mucho mejor de forma física y sabes que directa o indirectamente dejarás de hacer ciertas actividades o privarte de cosas como dulces para lograrlo, y una vez lo logres serás mucho más feliz.

Aunque una vez logres ese estado físico, lo normalizarás y querrás más.

Lo que la gente suele hacer es centrarse en como se sentirán cuando lo logren y dejan de lado todo el camino que experimentarán hasta conseguirlo.

Esto se ve todos los días, gente que te dice: cuando logre tal cosa será la ostia, cuando baje de peso me sentiré mejor conmigo mismo. Cuando acabé la carrera por fin podré…

Lo hacemos todos, es normal.

Pero la clave sería disfrutar de todo el proceso.

Puede sonar tópico pero no lo es, tú imagínate el ejemplo de antes de ponerte en forma:

Que cada día que va a entrenar se lo pasa en grande, disfruta no sólo de entrenar, sino de todo lo que la vida le ofrece y dentro de los que se ha propuesto, intenta mantener sus amistades o seguir haciendo cosas con su pareja.

Su objetivo posiblemente se demore más en el tiempo, pero que más da.

Lo está disfrutando, su vida le hace feliz, en el presente pasado, actual o futuro.

Cuando lo logre lo logrará y lo normalizará.

Pero que más da que sea antes o después.

Está disfrutando del proceso, pasado un mes se puede ver mejor, pero como los 29 días anteriores se los pasó en grande, no vuelca su atención en únicamente lo que ha logrado en un mes, despreciando todo el camino intermedio.

Con la mentalidad estándar, si las cosas han salido bien se verá mejor y habrá valido la pena, pero y si no?

Se desmotivará y su objetivo en pos de la felicidad tendría más momentos tristes o miserables que los logrados finalmente cuando logre «su éxito».

Con todo esto, no estoy diciendo en ningún momento que debas ser poco constante y vayas de pachanga por la vida, porque así no se logra nada.

Digo que cambies el  chip, la mentalidad y trabajes cada día para ser más feliz que el anterior y no abandones la felicidad durante grandes periodos de tiempo con la idea de que cuando alcances objetivos está será devuelta multiplicada y subsanará todo lo sufrido para lograrlo.

Está en la mano de cada uno valorar con cabeza si esto le vale la pena o no.

Pero creo que conseguirlo disfrutando del camino es lo más inteligente y sano para tu vida.

Al final sí  quieres ir caminando hasta el pueblo de a lado, si solo disfrutas una vez llegues, te habrás perdido todo el placer de disfrutar del viaje en sí.

Dejó todo esto a reflexión personal de cada uno.

¿Qué harás ahora?

 

Un saludo.

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4 comentarios en “El éxito es ahora”

  1. Estoy totalmente de acuerdo con usted, Dr. Pach. Lo importante, no es sólo llegar a la meta, que también es una satisfacción, sino disfrutar el camino hasta alcanzarla.

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